Los huertos familiares son una de las estrategias existentes que las familias implementan para manejar los riesgos climáticos y económicos de la producción. La producción del huerto ayuda a asegurar la seguridad alimentaria de la familia, particularmente en tiempos de escasez económica, o en tiempos de mala cosecha, cuando el precio de otros alimentos comprados sube. En Santiváñez, los huertos también representan espacios que revelan la complementariedad de género, donde las hortalizas y cosecha diaria son un dominio generalmente femenino, mientras el manejo y poda de los árboles frutales es una responsabilidad masculina.
La intervención de la Fundación Gaia Pacha en los huertos familiares de familias productoras en Santiváñez durante la campaña de 2015-2016 se basa en la idea del autoconsumo como parte importante para la resiliencia del sistema alimentario de la región. Por esa razón, nuestras actividades se enfocaron en fortalecer, tanto la producción de los huertos familiares como en la capacidad de aprendizaje entre los mismos productores.
Como se ve en la Fig 1, el proyecto programó tres fases en cada comunidad: planificación, implementación, y evaluación. Un paso importante para socializar la priorización y selección de talleres fue una breve encuesta de línea base con cada familia que quiso participar en los talleres. Esta encuesta sirvió para conversar con los productores, visitar sus huertos familiares, conocer algunas prácticas de producción, identificar retos y dificultades existentes. Al mismo tiempo permitieron visibilizar las percepciones sobre el clima local, e identificar los temas prioritarios a abordar en los talleres para los productores.

Los facilitadores de Gaia Pacha identificamos cuatro categorías de prácticas (Fig 2) para asegurar una presentación focalizada y a la vez integral durante el ciclo de talleres. Así en cada comunidad, ofrecimos al menos un taller en cada una de las cuatro categorías, reforzando los temas dependiendo del interés y necesidad de la comunidad.

En base de los talleres realizados, preparamos una serie de cartillas educativas que incluyen ilustraciones de semillas, brotes y plantas de las variedades de hortalizas comunes en los huertos, y también infogramas sobre cada taller. Estas cartillas están disponibles en formato PDF en el menú arriba (Materiales Educativos).

Durante los talleres, observamos que los participantes tenían dificultad reconociendo semillas que tenían guardadas sin etiqueta, y reconociendo la diferencia entre los brotes que habían sembrado y las malezas que les estaban competiendo. Las cartillas sirven para fortalecer el reconocimiento de más diversidad de hortalizas, y para introducir el tema de rotación como manera de evitar plagas e enfermedades.

El propósito de los infogramas es reforzar las practicas ya aprendidas y implementadas por el grupo. Esta metodología sigue la teoría educativa que los adultos prefieren implementar la actividad practica primero con sus propias manos, y recién recibir información “teórica” para poder replicar la practica independientemente.
Al final de la serie de talleres prácticos, el facilitador organiza una reunión para revisar las practicas realizadas y las percepciones de los resultados por parte de las productoras. Los productores identifican las practicas que más les sirven, las que quieren volver a usar, y las practicas que no les sirvieron. Esta información se usa para reforzar el aprendizaje del grupo, intercambiar información entre las productoras, y aprovechar una retroalimentación interna en el equipo técnico como parte del proceso de innovación continua para futuros talleres. Como parte de este dialogo de evaluación, se comparte las los materiales educativos con cada participante.